Las doradas manzanas del Sol (Relato)

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Nota: Este artículo se refiere al relato de Ray Bradbury. Para otros usos ver Las doradas manzanas del Sol.

Las doradas manzanas del Sol (Relato)
Autor: Ray Bradbury
Otros títulos: No se le conocen
Datos de primera publicación(1):
Título original: The Golden Apples of the Sun
Revista o libro: The Golden Apples of the Sun
Editorial: Doubleday
Fecha Marzo de 1953
Publicación en español:
Publicaciones(2): Las doradas manzanas del Sol (Antología)
Otros datos:
Saga: No pertenece a ninguna saga
Premios obtenidos: No se le conocen
Otros datos: No se le conocen
Fuente externa: Ficha en Tercera Fundación
Notas:

  1. De la presente variante. Puede haber variantes anteriores. Consultar la fuente externa para ampliar información.
  2. Publicaciones en español las que la presente variante ha aparecido. Puede haber otras publicaciones de esta misma u otras variantes. Consultar la fuente externa para ampliar información.

Ray Bradbury (1953)

"-Al Sur -dijo el capitán."

Con esta frase comienza el relato de un viaje hacia el las tierras cálidas de nuestro sistema solar, es decir, un viaje espacial hacia el Sol.

Al igual que en Crónicas marcianas (1953), la intención de Bradbury no es la de efectuar una ordenada elucubración acerca de cómo sería la posibilidad técnica de dicho viaje, sino valerse del mismo como vehículo para transmitir algo más íntimo. En este caso, el afán de superación y exploración del ser humano.

Así, por ejemplo, el cohete tiene varios nombres: Copa de Oro, Prometeo e Icaro, todo ello referencias a leyendas o cuentos relativos al Sol o el fuego y el conocimiento.

Bradbury utiliza este lenguaje deliberadamente poético que huye de la prosaica descripción e incluso salta por encima de los errores científicos. Ajustarse a lo posible no es su objetivo (de hecho, Bradbury solía afirmar que sólo tenía una gran obra de ciencia ficción, Fahrenheit 451, en cuanto a que el resto de sus novelas no se ceñían a las limitaciones de lo posible). Así, pese a la elevada temperatura del Sol, la nave se acercará lo suficiente como para recoger en una copa un poco del propio Sol, prescindiendo de la topología real del astro y asimilándolo a una simple bola de plasma. Paralelamente, la nave combate el terrible calor mediante la generación de bajas temperaturas, ¡las cuales llegan a los mil grados bajo cero!, algo no sólo imposible sino carente de sentido bajo el punto de vista de la ciencia.

¿Es por ello un mal relato de ciencia ficción? No, muy al contrario. Quizás su concepción esté a caballo entre la ciencia ficción y la fantasía, pero es sin duda un magnífico ejemplo literario.