A vuestros cuerpos dispersos

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A vuestros cuerpos dispersos
Autor: Philip J. Farmer
Otros títulos: No se le conocen
Datos de primera publicación(1):
Título original: To Your Scattered Bodies Go
Revista o libro: To Your Scattered Bodies Go
Editorial: Putnam
Fecha Fecha desconocida de 1971
Publicación en español:
Publicaciones(2): A vuestros cuerpos dispersos
Otros datos:
Saga: Saga del mundo del río
Premios obtenidos: Premio Hugo
Encuesta Locus de 1998
Otros datos: No hay otros datos
Fuente externa: Ficha en Tercera Fundación
Notas:

  1. De la presente variante. Puede haber variantes anteriores. Consultar la fuente externa para ampliar información.
  2. Publicaciones en español las que la presente variante ha aparecido. Puede haber otras publicaciones de esta misma u otras variantes. Consultar la fuente externa para ampliar información.

Philip J. Farmer (1971)

Ésta es la novela que da inicio a la saga del Mundo del río. En realidad es un fix-up que está formado por dos novelas cortas, Day of the Great Shout (1965) y The Suicide Express (1966), que fueron revisadas y combinadas para formar este libro.

Comienza la historia con la muerte de sir Francis Burton, protagonista en adelante. Tras su muerte, se despierta encarnado en un cuerpo joven, desnudo en medio de cientos de cuerpos dispersos en la hierba, gente que se va despertando, al igual que él.

Pronto descubrirá que todos habían muerto, cada uno en una época, desde los albores del hombre hasta el momento de la extinción de la práctica totalidad de la humanidad sobre la Tierra en el año 2008 como consecuencia de un malentendido cultural con la primera raza extraterrestre con la que se entabla contacto.

En un estilo ameno y sin complicaciones, Farmer va relatando primero las aventuras en este nuevo mundo en el que han sido resucitadas todas las civilizaciones y razas que alguna vez existieron en la Tierra. Pero progresivamente, o más bien a través de giros bruscos e inesperados, las aventuras del explorador del siglo XIX evolucionan hacia una epopeya en la que el obstinado inglés se empeña en descubrir el porqué del Mundo del Río, quiénes les han resucitado y con qué fin.

Estas son preguntas que apenas se responden al final de esta primera entrega de una epopeya a través de históricos personajes y edades del hombre.

Una de las sospechas que alberga Burton acerca del significado de la resurrección de la humanidad es que no son más que sujetos de un gran experimento científico. Y en cierto modo es así, ya que Farmer se vale de su imaginación a la hora de dar pausibilidad al improbable planeta del río y permitirse así una ocasión de filosofar acerca de la naturaleza humana a través de escuetas descripciones y reflexiones intercaladas en diálogos o pensamientos a lo largo de la historia.

Farmer resucita a toda la humanidad, la coloca a las orillas de un inmenso río en un planeta que al carecer de inclinación de su eje carece también de estaciones, donde no existen fieras salvajes ni peligros, les proporciona ropa y alimento de forma instantánea, gratuita y universal, les proporciona incluso licor, tabaco y drogas... en definitiva, cubre todas las necesidades de los resucitados. Y aún así, colocado de forma tan inopinada en un supuesto edén, el ser humano seguirá arrastrando en esta nueva vida su espíritu belicoso y egoísta. Los muertos (inmediatamente resucitados de nuevo) surgen desde el primer día y el planeta entero tarda menos de un año en ser zonificado en millares de países en continua guerra o amenaza de guerra con sus vecinos.

El asesinato, el egoísmo, las violaciones, la guerra... nada de eso ha sido mágicamente erradicado. Y tampoco la religión. A pesar de la evidencia de no haber sido despertados en ninguno de los paraísos (o infiernos) vaticinados por ninguna de las religiones, estas no dejan e tener su reducido número de creyentes recalcitrantes. Y más aún, inevitablemente, con fuerza, surge una nueva religión que inventa una explicación para lo sucedido basándose en la divinidad y su deseo de que la raza humana purgue sus pecados para convertirse en mejores seres y trascender.

En medio de las luchas y el caos, Burton emprende una nueva expedición para buscar las fuentes del Río, con la esperanza de hallar allí a los autores materiales de todo aquello, personas físicas con explicaciones científicas para un proceso que él sabe que no tiene nada de metafísico.

Premios: