Dark City

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Dark City
Ficha técnica
Título original: Dark City
Nacionalidad: Australia / EE.UU.
Estreno 1: [[{{{Estreno}}}]] de 1998
Duración: 100 minutos (115 en el corte del director)
Ficha artística
Dirección: Alex Proyas
Guión: Alex Proyas, Lem Dobbs y David S. Goyer
Producción: Alex Proyas, Andrew Mason, Michael De Luca... para Mystery Clock Cinema
Fotografía: Dariusz Wolski
Música: Trevor Jones
Reparto: Rufus Sewell, Kiefer Sutherland, William Hurt, Jennifer Connelly, Richard O'Brien, Ian Richardson, Colin Friels, Melissa George
Información suplementaria
Otros datos: Productora: New Line Cinema y Mystery Clock Cinema
Imdb: [{{{Imdb}}} Ficha] en Imdb
Notas:
  1. Fecha de primer estreno. No tiene por qué coincidir con el estreno en salas comerciales o emisión en abierto; puede ser en premieres, festivales u otras formas de distribución reducida o exclusiva.

Alex Proyas (1998)

Alex Proyas (1998)

La película:

Un hombre se despierta una noche en la bañera: no recuerda quién es o dónde está. Aturdido, desnudo y empapado, recorre la habitación busando algo que le oriente. Una llamada anónima le alerta, vienen a buscarle, tiene que salir de allí inmediatamente. Quiere preguntar algo, cuando repentinamente descubre el cadaver de una joven al pie de su cama...

Este es más o menos el inico de la película, durante la cual el protagonista irá recolectando pedazos de su pasado olvidado (primero su apellido -Murdoch-, luego su nombre -John-, su esposa...) al tiempo que descubrirá que forma parte de una trama mayor, un experimento llevado a cabo por seres extraterrestres.

Los recuerdos perdidos de John y la relación que estos mantiene con su propia personalidad es el punto de unión entre ambas líneas argumentales. Los mencionados alienígenas están mucho más evolucionados que nosotros, han llegado a dominar el poder de cambiar la realidad con su mera voluntad, su tecnología es inmesamente superior, y sin embargo, su raza se muere. Buscando una solución, han dado con la Tierra y allí con el ser humano. Su extraordinaria voluntad de individualidad les ha llamado la atención y por eso han abducido a miles de personas para investigar sobre sus recuerdos, modificándolos, mezclándolos, comparándolos. Convierten durante la medianoche a un simple obrero en el patrón de la fábrica en la que trabajaba, en la mente de una persona normal introducen los recuerdos de un asesino... En estos individuos, ¿hay algo que no cambia? ¿Somos algo más que la suma de nuestras experiencias?

Memoria, personalidad, alma

Filosofar acerca de qué es el ser humano, qué características son las que nos definen como tales, ha sido un tema recurrido en la ciencia ficción casi desde sus inicios (Frankenstein, 1818). Casi todos los grandes pensadores se han afanado en buscar la diferencia última que nos eleva sobre el resto de especies, una cualidad que aprece evidente pero que es realmente elusiva, difícil de definir, y que casi desde el principio se le otorgó un nombre igualmente indeterminado y subjetivo: el alma.

Las escuelas más racionales durante el último siglo se han centrado en este tema de forma más científica, con más piscología y menos filosofía o religión. Se han lanzado entonces muchas hipótesis, difíciles de comprobar en su mayoría, acerca de los mecanismos de la formación de la personalidad, cuánto influyen los intintos, cuánto la experiencia.

La ciencia ficción refleja esa búsqueda, y en consecuencia ha creado numerosas obras que giran en torno a los recuerdos y su influencia. Dark City parece despreciar finalmente la influencia de este bagaje acumulado en la caracterización íntima de cada persona. Sin embargo, tampoco aboga por la preponderancia de la genética (elemento que no menciona en ningún momento), sino que recurre a esa indeterminada alma, aunque no se adentra en un tema tan peliagudo. Para Proyas, existe "algo" que nos hace diferentes, y sabiamente se abstiene de decir más.

Otras obras que abordan este tema:

  • 1982: Blade Runner: con el fin de hacer más manejables a los replicantes, la Tyrell corporation los dota de recuerdos, haciéndoles creer que son humanos.
  • 1987: Robocop: En este ciborg sobreviven retazos de recuerdos de cuando era una persona viva que paulatinamente van haciendo aflorar una personalidad e individualidad alejada de la máquina.
  • 1990: Desafío total. ¿Asesino, agente secreto o minero? Una memoria diferente, una persona diferente. Sin embargo, al final traiciona la idea original de Philip K. Dick y la bondad interior del protagonista supera la adversidad de sus recuerdos reales.
  • 1991: Terminator 2: La máquina, a pesar de ser inteligente y un ente individual, puede ser reprogramada con toda facilidad para que de asesino se convierta en protector.
  • 1992: Freejack: Se puede implantar un patrón mental de otra persona en cualquier cerebro en una especie de reencarnación.
  • 1995: Ghost in the Shell: El cuerpo es un mero recipiente de los recuerdos y la personalidad.
  • 2003: Paycheck: Un ingeniero borra parte de sus recuerdos. No trata específicamente de la personalidad o el alma, pero la versión cinematográfica incluye la pequeña ñoñería de que el amor puede pervivir por encima de estos recuerdos.
  • 2004: Misteriosa obsesión: De nuevo los extraterrestres experimentan con los humanos, borrando de manera selectiva su memoria para tratar de aislar y romper el misterioso vículo de la maternidad. Partidaria de que la memoria no es determinante.
  • 2004: Olvídate de mí: Otro borrado de memoria selectivo que tiene como objetivo (y argumento) el sentimiento del amor.

¿Ciencia ficción o fantasía?:

Dark City es una curiosa mezcla de ambas. Efectivamente, el tema tratado no podría ser más adecuado para la ciencia ficción, pese a que la proliferación de extraterrestres, abducciones y poderes paranormales. El experimento diseñado por los alienígenas puede ser diseñado teóricamente, aunque no pueda ser ejecutado con nuestra tecnología.

Respecto a dicha tecnología, tal vez sería objetable la proliferación de estos poderes extraordinarios, muy vistosos pero que no son estrictamente necesarios para el desarrollo de las premisas. Pero hay que admitir que una parte muy importante de esta película es su estética: la perpetua oscuridad, la modificación nocturna de la ciudad, la imposibilidad de escape dentro de un laberinto inteligente y espeiral... Todas estas cosas no son encesarias para una historia de ciencia ficción, pero sí hacen que dicha historia sea especial, remarcable en varios sentidos; en definitiva, mejor.

La ansiedad creciente del protagonista depende de estos detalles y es oscuramente atractivo el microuniverso creado por Alex Proyas, que consigue ofrecer una historia sugerente más que inteligente, pero de la que merece mucho la pena disfrutar.

Premios:

Obtenidos:

Finalista: