Greg Bear

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El Gran Hermano es un personaje de la novela 1984 de George Orwell. En la novela representa al líder todopoderoso del Partido. En su nombre, los cuerpos de seguridad vigilan a cada ciudadano en todo momento y lugar (no hay sitio para la intimidad) y manipulan el pasado con el fin de dominar el presente y el futuro.

Esta representación se ha convertido en un tópico que representa al estado policial y totalitario. Es, pues, un claro ejemplo de cómo la ciencia ficción puede influir en la sociedad.

El Gran Hermano en la novela:

En la novela de Orwell el Gran Hermano es un personaje fundamental; su imagen inunda las calles, las multitudes gritan su nombre, los periódicos publican sus proclamas... y, sin embargo, la única imagen que se tiene de él es su rostro iracundo en los carteles que, pegados por la calle, anuncian que "El Gran Hermano te vigila". De hecho, ni siquiera es posible saber si existe (si bien su existencia es un dogma de la ideología del Partido). Su aspecto físico es el de un hombre maduro con gruesos bigotes y de gesto iracundo.

Así, como elemento simbólico, representa no sólo al Partido, sino a toda su política e ideología. Es un lider paternalista y severo. Vigila a todos sus ciudadanos, les impone sus normas y los castiga con dureza cuando no las cumplen, pero es dogma que lo hace por su bien. El objetivo último del Gran Hermano es lograr la felicidad de todos.

El Gran Hermano como icono:

El Gran Hermano es principalmente la representación de Stalin, cuya política fue duramente criticada por Orwell no sólo en 1984, sino en otros libros, como Rebelión en la granja. Pero esto, aunque cierto, es incompleto: el Gran Hermano es, en realidad, un icono que representa a cualquier estado totalitario y opresor.

Si bien es cierto que fue Stalin el líder que llevó a cabo la manipulación política más extrema y la política más opresora que recuerda la historia, no lo es menos que regímenes como el comunismo chino o el nazismo llevaron a cabo también políticas de este tipo, manipulando la información, violando y negando el derecho a la intimidad del individuo y cultivando el culto a la imagen de un lider que se presenta como salvador y guía a un futuro mejor. El Gran Hermano es un símbolo de todos ellos: el estado totalitario ideal, perfecto y absoluto.

Pero también simboliza algo más. La fuerza de la imagen de las visioplacas en todas las habitaciones de cada casa, de los autogiros sobrevolando las calles y asomándose a las ventanas, de los micrófono ocultos incluso en los bosques... todo esto ha convertido al Gran Hermano en el icono de un Estado que invade la privacidad de las personas, independientemente de que se dé o no el culto al líder o una opresión violenta. Incluso un gobierno democrático puede ser tachado de Gran Hermano si investiga los correos de sus ciudadanos.

El origen del término:

Si bien el origen del concepto de "Gran Hermano" está en los regímenes totalitarios que sacudieron Europa a principios del siglo XX, el origen del término se encuentra, según el ensayo que Anthony Burgess realizo sobre Orwell, en la publicidad de unos cursos educativos llevada a cabo durante la Segunda Guerra Mundial por la compañía Bennet's.

Originalmente, en los carteles aparecía el mismo Bennet con el texto "Déjame ser tu padre". Cuando Bennet murió y tomó las riendas del negocio su hijo, éste sustituyó en los carteles a su padre con el texto "Déjame ser tu hermano mayor" (en inglés "Big Brother", exactamente el término que en la novela sería traducido como "Gran Hermano).

Según Burgess, Orwell se habría inspirado en estos carteles para poner nombre al gran líder de su novela.

Su influencia en la ciencia ficción:

Como icono ya asimilado por la sociedad, el Gran Hermano es un recurso que permite a muchos autores lograr una identificación rápida por parte del lector o espectador, sin necesidad de perder largo tiempo describiendo un entorno opresivo de vigilancia. Así, por ejemplo, en la versión cinematográfica de V de vendetta, la imagen del Gran Líder en las pantallas de televisión es incluso una forma más clara de indicar que se vive en un estado totalitario que las alusiones a "Los ojos" o "El oído".

El Gran Hermano puede adoptar varias formas. Por ejemplo, en Brazil no hay videocámaras en las casas y las calles, pero sí una desmesurada burocracia. Cada paso que uno da (su trabajo, su residencia, una simple llamada a los servicios de reparación...) queda registrado y es posible, en un momento dado, acceder a toda esa información con el fin de investigar y acusar a un ciudadano.

La figura del Gran Hermano ha sido también objeto de sátiras. La misma Brazil podría ser considerada una de ellas, pues su tono grotesco es notablemente humorístico en muchos momentos. Sin embargo, la sátira más clara es la que Woody Allen hace en El dormilón; su Gran Jefazo, una figura anciana y paternal que, vista a lo lejos, saluda a los ciudadanos desde sus televisores, es claramente una alusión al Gran Hermano de Orwell. El resto de la película completa una magistral parodia de muchos de los tópicos del género.

Su influencia en la vida real:

Por todas las razones anteriores, queda claro que la figura del Gran Hermano ha sido una de las más carismáticas del género y la que más hondo ha calado en la sociedad. Buena prueba de la popularidad del término es que, pese a que pocos han leído 1984 y muchos incluso desconocen su existencia, "Gran Hermano" ha sido el título elegido para una serie de nauseabundos reality shows de tan excrementicias cualidades que sólo sirven para evidenciar la debilidad mental y falta de gusto de sus espectadores.

Pero dejando a un lado tan nefandos programas, la estética de 1984 y la figura del Gran Hermano sirvieron a Ridley Scott para llevar a cabo el que, tal vez, sea el mejor anuncio publicitario de la historia: un sketch de un minuto de duración que fue emitido una única vez en el descanso tras el tercer cuarto de la final de la Super Bowl del 22 de enero 1984 para anunciar la llegada al mercado el día 24 de los ordenadores Macintosh de Apple.

El texto que el Gran Hermano declama en este anuncio es extremadamente claro:

"Hoy celebramos el primer glorioso aniversario de la Directiva de Purificación de Información. Hemos creado, por primera vez en la historia, un jardín de ideología pura en el que cada trabajador florecerá libre de verdades contradictorias y confusas."

Su influencia en la publicidad, y por lo tanto en el consenso cultural reciente, es clara y continua, normalmente utilizada como motivo de aversión a la escesiva regularización y reclamo del consumidor hacia la postura contraria. Recientemente ha aparecido en YouTube una manipulación del anuncio de Scott en el que se critica la política de Hillary Clinton cara a las elecciones previas del pertido Demócrata de Estados Unidos.

Pero, seguramente para alivio de Orwell, su creación no es únicamente utilizada desde los grandes medios (toda una ironía). Cuando en febrero de 1999 la compañía Intel lanzó al mercado su microprocesador Pentium III, se pudo asistir en internet a una campaña contra el producto organizada al margen de los grandes medios o instituciones. Estos procesadores iban marcados con un número de serie especifico para realizar un seguimiento permanente de los usuarios cuando se conectaran a la red. La campaña parodiaba el logotipo que Intel colocaba en los equipos que utilizaban su tecnología (Intel inside), haciendo uso de del concepto de Gran Hermano (Big Brother Inside).