Diario de la guerra del cerdo

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Diario de la guerra del cerdo
Autor: Adolfo Bioy Casares
Otros títulos: '
Datos de primera publicación(1):
Título original: Diario de la guerra del cerdo
Revista o libro: Diario de la guerra del cerdo
Editorial: Emecé Editores S.A.
Fecha Fecha desconocida de 1969
Publicación en español:
Publicaciones(2): Diario de la guerra del cerdo
Otros datos:
Saga:
Premios obtenidos:
Otros datos: No hay otros datos
Fuente externa: Ficha en Wikipedia
Notas:

  1. De la presente variante. Puede haber variantes anteriores. Consultar la fuente externa para ampliar información.
  2. Publicaciones en español las que la presente variante ha aparecido. Puede haber otras publicaciones de esta misma u otras variantes. Consultar la fuente externa para ampliar información.

Adolfo Bioy Casares (1969)

Diario de la guerra del cerdo es una novela corta del escritor argentino Adolfo Bioy Casares, amigo de Borges.

La trama:

Tras una velada de cartas, un grupo de jubilados está volviendo a sus casas cuando presencian el apaleamiento hasta la muerte de un vendedor de diarios, de edad ya también avanzada, a manos de un grupo de jóvenes, sin que se sepa el motivo. El protagonista, Vidal, el más joven del grupo (de edad indefinida entre la madurez y la vejez) hace intención de auxiliar al viejo que está siendo apaleado, pero es retenido por sus compañeros, que lo previenen de que sufra la misma suerte. Otra pareja de jóvenes intelectuales observa el suceso con disgusto, pero tampoco interviene.

Este incidente marca el inicio de una especie de guerra no declarada de los jóvenes contra los viejos, a los que coloquialmente llaman “cerdos”.

La novela:

Bioy Casares opta por la cotidianidad al escoger el tono de su narración. Lo que acontece es descrito con naturalidad, como una suerte de inevitabilidad. Los viejos son perseguidos cada vez con mayor virulencia por unos jóvenes que se van radicalizando, envalentonados ante la pasividad de sus víctimas. La mayoría de los viejos (y, a medida que avanza la novela, los no tan viejos) optan por no llamar la atención para no atraer la desgracia sobre sí mismos; se quejan vacuamente de la situación, que empeora a su alrededor hasta que los incidentes iniciales se transforman en una verdadera caza.

Asistimos así a una degradación progresiva en la que termina por describirse un estado de excepción que a priori podría haberse antojado surrealista: en un breve lapso de tiempo, los viejos son proscritos y la flagrante injusticia, la crueldad que se plantea es tolerada por la sociedad, que permanece como ajena a un hecho que en realidad le atañe profundamente, ya que todos (si algo como la muerte no lo remedia) terminaremos siendo viejos.

La vejez como temática:

Bioy Casares no se muestra complaciente con los viejos que retrata: son insolidarios, cobardes, avaros... Los jóvenes que los persiguen, por otro lado, parecen ejercer una violencia sin objeto, por el mero deseo de acabar con los viejos, a los que desprecian.

Diversas reflexiones por parte del protagonista tratan de encontrar las raíces de este odio, y casi parecen justificarlo en el simple disgusto que produce el recordatorio de que todos estamos inmersos en un proceso de deterioro.

Más allá de este retrato, “metafórico”, de la lucha entre generaciones, el autor adelanta algunos argumentos propios de un mundo envejecido. Y así lo plantea por boca de uno de sus personajes:

“Que la muerte hoy no llega a los cincuenta sino a los ochenta años, y que mañana vendrá a los cien. Perfectamente. (…) Se acabó la dictadura del proletariado, para dar paso a la dictadura de los viejos.”

En este sentido, el político, la guerra de los jóvenes contra los viejos parece justificada: el futuro, que tradicionalmente se considera legado para la juventud, les ha sido arrebatado.

Ciencia ficción:

El lector puede tener dudas acerca de a qué genero adscribir la novela. En principio, no existe ningún elemento característico de la ciencia ficción que induzca a clasificarla así, y sus rasgos de ficcionalidad no son ni mucho menos evidentes, por lo que podría pensarse que se trata de una obra realista. Pero sus premisas no son realistas, el autor no pretende hacer pasar por cierto lo que narra.

Por otra parte, no existe ningún acontecimiento sobrenatural en lo descrito, antes al contrario; por lo que hay que evitar la tentación de etiquetar la obra como literatura maravillosa en la que los personajes asumirían como real un hecho fantástico que resulta ser inexistente.

Se trata, en definitiva, de una literatura prospectiva, cuyo nóvum, sencillo, responde a la pregunta de qué pasaría si un día los jóvenes deciden atacar y perseguir a los viejos. La innovación que se propone es sutil, no atañe a la tecnología ni, lamentablemente, es muy lejana a la realidad cotidiana que vivimos. De hecho, los ancianos ya son actualmente marginados y los jóvenes (los de hoy y los de siempre) presentan una animadversión contra la generación anterior (con frecuencia justificada) que hace plausible la premisa.

En realidad, toda la obra se mueve en el terreno de la distopía, y desde esta perspectiva es fácil encontrar puntos de convergencia con otras obras como 1984 (George Orwell, 1949) o Farenheit 451 (Ray Bradbury, 1953), en las que el individuo resulta arrastrado por la inercia de una sociedad a la que es incapaz de oponerse o siquiera de cuestionar.

Por ello, resulta una literatura altamente especulativa, porque nos hace reflexionar no solamente en torno al tema de la vejez, sino que nos permite trazar paralelismos con otras situaciones reales, históricas. La persecución de los viejos podría haber sido la persecución de los judíos, de los gitanos, de los homosexuales, de cualquier sector de la población potencialmente marginable al que, arbitrariamente podría pertenecer el lector. Con la salvedad de que, inevitablemente, el lector pertenece o pertenecerá a ese grupo de gente desvalida y dependiente que son los viejos, por lo que las posibilidades retóricas se acentúan.