La pradera

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La pradera
Autor: Ray Bradbury
Otros títulos: El Veldt
La sabana
Datos de primera publicación(1):
Título original: The Veldt
Revista o libro: The Illustrated Man
Editorial: Doubleday
Fecha Febrero de 1951
Publicación en español:
Publicaciones(2): El hombre ilustrado
Otros datos:
Saga:
Premios obtenidos:
Otros datos: Revisión de The World the Children Made (1950)
Adaptado al cine en El hombre ilustrado (1969)
Fuente externa: Ficha en Tercera Fundación
Notas:

  1. De la presente variante. Puede haber variantes anteriores. Consultar la fuente externa para ampliar información.
  2. Publicaciones en español las que la presente variante ha aparecido. Puede haber otras publicaciones de esta misma u otras variantes. Consultar la fuente externa para ampliar información.

Ray Bradbury (1951)

La pradera es una revisión del cuento The World the Children Made (Saturday Evening Post, 1950) llevada a cabo para la recopilación El hombre ilustrado en 1951.

La trama:

George y Lydia son un matrimonio adinerado que han adquirido una casa inteligente, repleta de robots y artilugios mecánicos que planchan, friegan o cocinan, destinados a hacerles la vida más fácil.

La habitación estrella de la casa es el cuarto de juegos de los niños, una habitación que, gracias a la más alta tecnología, consigue hacer realidad sus deseos. Bradbury imagina un lugar dotado de complejos mecanismos destinados a proyectar imágenes, sonidos y olores, lo que se ha considerado una de las primeras descripciones de realidad virtual. El cuarto lee las mentes de los pequeños (interpreta sus ondas e impulsos eléctricos) y recrea el lugar donde desarrollar sus juegos, que bien pudiera ser Oz, el país de Nuncajamás o la sabana africana.

Y al parecer esta es la opción predilecta de los niños, algo que termina por inquietar a los padres, que cada vez que entran en el cuarto encuentran reproducciones extremadamente realistas de amenazadores leones.

Cada vez más preocupados por estas fijaciones sádicas, los padres piden la opinión de un amigo psiquiatra que, al ver lo que sucede en el cuarto, recomienda vehementemente cerrarlo, apartar a los niños de él y someterlos inmediatamente a tratamiento durante al menos dos años.

Un cuento realmente inquietante en el que Bradbury hace un crítica fácil a las comodidades modernas y, sobre todo, a la creciente tecnificación del ocio infantil. Un relato que hoy en día sigue de actualidad, cuando se habla de “tiempo de calidad”, de educación y de la tendencia a enganchar a los niños a la televisión o a una consola para que no molesten.

El supuesto presentado por Bradbury es sin duda excesivo, pero no carece de cierta base. Como muy bien explica en otro relato, La hora cero, los niños son un misterio, una fuerza de la naturaleza, que pasa del amor al odio sin transición, con idéntica intensidad.