Los experimentos sirianos

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Los experimentos sirianos
Autor: Doris Lessing
Otros títulos: The Sirian Experiments: The Report by Ambien II, of the Five
Datos de primera publicación(1):
Título original: The Sirian Experiments
Revista o libro: The Affirmation
Editorial: Jonathan Cape
Alfred A. Knopf
Fecha enero de 1981
Publicación en español:
Publicaciones(2): Los experimentos sirianos
Otros datos:
Saga: Canopus en Argos
Premios obtenidos:
Otros datos: Ficha en isfdb
Fuente externa: Ficha en Tercera Fundación
Notas:

  1. De la presente variante. Puede haber variantes anteriores. Consultar la fuente externa para ampliar información.
  2. Publicaciones en español las que la presente variante ha aparecido. Puede haber otras publicaciones de esta misma u otras variantes. Consultar la fuente externa para ampliar información.

Doris Lessing (1981)

Los experimentos sirianos es la tercera novela de la serie Canopus en Argos, que reinterpreta la historia de la humanidad y la propia prehistoria del planeta Tierra bajo la perspectiva del enfrentamiento entre los imperios galácticos de Canopus, Sirius y Puttiora.

Sinopsis:

Tras el segundo estallido de radiación Andar, que llevo a la extinción a numerosas especies (entre ellas, los gigantescos lagartos que dominaban el planeta) Canopus y Sirius se han dividido Rohanda para su provecho y experimentación durante una larga época que se prevé de prosperidad.

Pronto los esfuerzos canopianos por desarrollar en el planeta una especie y una civilización altamente refinada se ven recompensados. Y si bien los experimentos sirianos en los continentes australes del planeta no parecen aportar tan buenos resultados, lo cierto es que las posibilidades de Rohanda, dada su riqueza y fertilidad, son enormes.

Sin embargo, un nuevo cataclísmo cósmico acaba con esta corta edad de oro, de apenas 20.000 años de duración. Los prósperos imperios y ciudades que florecieron bajo la tutela de Canopus son destruidos y la presencia cada vez más osada de Shammat, un violento planeta del imperio de Puttiora, conduce todo el devenir del planeta hacia una decadencia salvaje.

La novela:

Ambien II, uno de los cinco estadistas sirianos que dirigen la política colonial del imperio, relata en un largo informe los experimentos llevados a cabo en el planeta Rohanda durante el corto periodo de tiempo de prosperidad, así como la decadencia posterior, siempre contrapunteada con breves momentos de luminosidad auspiciados por los agentes de Canopus, siempre actuantes en Shikarta (la herida, las castigada, tal y como ahora llaman al planeta).

Superficialmente la novela puede parecer una nueva edición del idea de los dioses extraterrestres, y en este aspecto Lessing recoge todos los mitos, desde la destrucción de la Atlántida (Atalanta, como la llama Ambien II), unido al diluvio universal, la acción de dioses buenos (Canopus) y malos (Shammat), la reinterpretación de etapas históricas bajo este espejo, como el momentáneo esplendor de Babilonia o la interrupción del avance mongol.

Sin embargo, la auténtica temática es el desarrollo psicológico y el florecimiento moral de la propia narradora. Ambien II trazará paralelismos entre lo ocurrido en Rohanda y la política colonial del propio imperio Siriano, superando su prevención y prejuicios ante la manera de actuar canopiana y propiciando, indirectamente, una evolución en Sirius.

Al lector, como rohandes, shikastiano, le corresponde hacer el viaje de vuelta, trazando los paralelismos requeridos entre Sirius y la evolución de los diversos imperios históricos, sean Babilonia, Egipto, Mayas, Aztecas o Británicos.

Críticas desde el fandom:

La novela no fue bien acogida entre los lectores habituales de ciencia ficción y fue acertadamente criticada por su falta de rigor científico, al tiempo que echaba en cara a Lessing el despreciar los mecanismos del género ya bien establecidos. Especialmente, se la acusaba de autoplagio y de ser repetitiva.

Es cierto que la mayoría de lo narrado es una reelaboración de lo contado en Shikasta, la primera novela de la serie. Y es cierto que una escena recurrente es el encuentro entre Ambien II y alguno de los agentes canopianos, en los que se aborda el problema de la falta de entendimiento del plan canopiano para Rohanda-Shikasta.

Sin duda, la narración hubiera sido más fluida si Lessing se atuviera al desarrollo de la idea de los imperios pugnando por el destino de la Tierra, si la acción fuera más eficiente y los individuos resolvieran sus diferencias y alcanzaran una mutua comprensión en el primer encuentro, y no se dilatara la tensión de era en era.

Si Lessing hubiera hecho esto, Los experimentos sirianos serían una Space Opera entretenida, con cierto interés. Y una obra absolutamente epigonal e intrascendente.

Las inquietudes de Doris Lessing, como narradora, siempre han sido el análisis minucioso de la contradicción del individuo y, especialmente, la plasmación de la manera de sentir femenina. La relación ambivalente de Ambien II con los canopianos, el cerco continuo y progresivamente más estrecho que impone a sus contradicciones internas y a su frustración es la razón de ser de la narración. Su objetivo no es contar una historia plausible del pasado de la Tierra, sino una historia plausible de la reflexión de los motivos de un imperio personificado en una única burócrata del mismo.

Ciencia ficción o fantasía:

Las premisas de la novela son desmentidas por el conocimiento científico ya disponible en el momento de su escritura: No hay indicios de que la historia humana haya sido manipulada por semidioses extraterrestres ni de que los humanos sean una hibridación de varias razas alienígenas con primates terrestres. La cara oculta de la Luna no está siendo explotada industrialmente por imperios galácticos y su superficie es estéril y sin una pizca de atmósfera. Y, sobre todo, los equilibrios cósmicos, las alineaciones planetarias y el feng-shui no son intuiciones de una ciencia desconocida. Su nóvum no es plausible.

Estas ideas son más propias de la ciencia ficción pulp de medio siglo antes, pero nuevamente hay que recordar al lector que Lessing no pretende avenirse a las reglas de la ciencia ficción, aunque se valga de muchas de sus características externas con fines retóricos. La autora quiere hacer reflexionar sobre el violento devenir histórico de la humanidad, mover a la reflexión, inducir un efecto prospectivo, y para ello se vale de una fábula científica, tomando lo que le conviene de la apariencia de la ciencia, pese a que su intención en ningún momento sea la de mantener el rigor científico.

Esto, censurable si lo que se pretende es enseñar ciencia, no lo es desde el punto de vista literario.

Conclusión:

La novela no se encuadra bien dentro de los cánones de la ciencia ficción convencional, aunque bajo diversos aspectos tenga que admitirse que es buena ciencia ficción: Es buena literatura y cumple con varias características del género, como el uso del efecto prospectivo, el efecto maravilloso o cierta plausibilidad científica que, lamentablemente, muchos lectores no están en condiciones de desmentir.

En definitiva, el potencial lector debe ser realista sobre las expectativas que tiene antes de afrontar esta novela. Si busca una historia al uso, sobre imperios galácticos, ha errado el tiro. Si cree que, dada la condición femenina de la autora, el tema escogido y el pedigrí literario de la misma, se va a encontrar con alguna historia social al estilo de Ursula K. Le Guin, ha errado el tiro.

Por contra, Los experimentos sirianos no decepcionará a quien ya conozca y valore la literatura de Doris Lessing y sienta curiosidad por lo que un talento y una manera de escribir tan característica pueda hacer con un tema de ciencia ficción.

Premios:

Finalista:

  • 1982: Premio Ditmar (Australia) a la mejor novela de ficción internacional