Ciencia ficción

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"La ciencia ficción es un género que desarrolla su argumento de forma coherente con unas premisas pretendidamente plausibles con los conocimientos científicos que se poseen en la época en que se creó la obra y que, o bien difieren notablemente de algún aspecto concreto de la realidad tal y como es (o de su pasado tal y como fue), o bien sugieren un hipotético futuro derivado de tal realidad."

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Tabla de contenidos

Definición:

Tras esa compleja definición hay un intento de describir un género que engloba obras tan diferentes como Crónicas marcianas (Ray Bradbury, 1950), Fundación (Isaac Asimov, 1951), El hombre en el castillo (Philip K. Dick, 1962), Cita con Rama (Arthur C. Clarke, 1973) o La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977).

Coherencia:

Una de las características principales de la ciencia ficción es la coherencia con las hipótesis de partida, lo que la diferencia del realismo mágico y, especialmente, del surrealismo.

Es decir, en la ciencia ficción más tradicional y fantasiosa se asume que es posible viajar en el tiempo, o que el Sistema Solar ha sido colonizado y los viajes interplanetarios en naves espaciales son algo habitual, o que los alienígenas invaden el planeta. O bien, en un entorno más realista, se asume que es posible manipular el ADN, clonar y revivir seres extintos, o que nuevos desarrollos médicos permiten estimular la inteligencia de deficientes psíquicos y eliminar comportamientos autistas...

Pero sean cuales sean las hipótesis de partida, la ciencia ficción se mantiene dentro de los márgenes que dichas hipótesis plantean, sin que estas cambien de pronto haciendo que los escenarios y personajes se vuelvan incomprensibles en aras de un pretendido (y a menudo pretencioso) simbolismo.

Plausibilidad:

A menudo se ha asociado la ciencia ficción a la literatura fantástica, en concreto a la fantasía épica ambientada en mundos de dragones, guerreros y hechiceros. Pero a diferencia de este género, la ciencia ficción pretende ser plausible. Es decir, la ciencia fición descarta la magia como explicación de los fenómenos que se dan en sus historias.

Por ejemplo, el vampiro de Drácula (Bram Stoker, 1897) es un ser maligno, que vive tras la muerte por una maldición. Sin embargo, los vampiros de Soy leyenda (Richard Matheson, 1958) son infectados por una enfermedad a la que se busca origen, modo de infección y, eventualmente, cura.

Por supuesto, la ciencia avanza, y hechos que hoy en día nos resultarían ridículos como la posibilidad de civilizaciones guerreras en Marte o los océanos de Venus, fueron casi certezas científicas en alguna época. Por eso, la definición remarca que la plausibilidad está ligada a los conocimientos científicos de una época. Una obra es ciencia ficción porque así lo pretende su autor, independientemente de que el futuro le reste credibilidad.

Diferencias con la realidad:

Evidentemente, la ciencia ficción es un género diferente del realismo puro. Sin embargo, la barrera que los separa puede ser muy difusa ya que, en ocasiones, las diferencias con el presente son prácticamente nulas en apariencia.

Flores para Algernon (Daniel Keyes, 1966), por ejemplo, plantea un avance científico que permite incrementar la inteligencia para crear una narración psicológica con un final sobrecogedor, pero su mundo no difiere en nada del que conoció su autor. Lo mismo ocurre con Frankenstein (Mary W. Shelley, 1818), El hombre invisible (H.G. Wells, 1897) o Parque Jurásico (Michael Crichton, 1990).

Muchas obras de ciencia ficción acontecen en la misma época en que fueron creadas y muestran de forma más o menos fiel la sociedad que las contextualiza. Todo el cambio que propone el autor consiste en la introducción de un único hecho (el nóvum) que sirve de base a la especulación. Es este nóvum lo que determina que la obra sea ciencia ficción.

Esta forma de ciencia ficción, que tiene lugar en un escenario realista, es un recurso habitual que sirve para reforzar el pacto de ficción, aportando detalles plausibles y normalizadores. Por otra parte, acerca la trama al receptor. Evitando elementos sorprendentes que muevan a la maravilla (naves espaciales, viajes en el tiempo, alienígenas...) centra la atención sobre el nóvum, que ya no es un pretexto para la acción, sino el eje de la obra.

Así pues, la ciencia ficción, aún siendo forzosamente un género no realista, puede no diferir mucho de éste en cuanto a sus marcas externas.

Ciencia ficción y futuro.

Habitualmente se asume que la ciencia ficción tiene lugar en el futuro, hay avances importantes en el campo de la tecnología y de los viajes espaciales... Es cierto que este es el escenario más habitual de las historias de ciencia fición, pero no toda la ciencia ficción se basa en estas premisas.

Por ejemplo, las ucronías son una rama completa de la ciencia ficción que puede discurrir en el presente, si bien especula acerca de las consecuencias de un posible cambio en el pasado: la no extinción de los dinosaurios, la derrota de Roma frente a Cartago, la colonización de América por exploradores chinos o un longevo Mozart que adelanta en veinte años el romanticismo son algunos ejemplos.

El concepto de futuro se hace todavía más difuso cuando se trata el tema de los viajes en el tiempo. A menudo una misma obra discurre en el pasado, en el futuro y en presentes alternativos simultaneamente (El día que hicimos la Transición -Ricard de la Casa y Pedro Jorge Romero, 1997-). Algunas obras, incluso, dan un paso más allá y plantean la posibilidad de que estos presentes paralelos sean tan similares entre sí que sea posible trasladarse de uno a otro.

También es posible que la ciencia ficción pueda discurrir en el pasado. Por ejemplo, El perfume (Patrick Suskind, 1985) plantea la hipótesis de un hombre con una capacidad olfativa muy superior a la media, pero una vez aceptada esta posibilidad, la obra no presenta grandes diferencias con El hombre invisible y el argumento discurre alrededor del protagonista que, embriagado de su poder, trata de imponer su voluntad a los demás. No sería, pues, descabellado catalogar esta obra como ciencia ficción.

Hay, incluso, todo un subgénero de la ciencia ficción, el steampunk que se basa en la hipótesis de un siglo XIX mucho más avanzado tecnológicamente. Encontramos así obras como La máquina diferencial (William Gibson y Bruce Sterling, 1990) en las que, incluso, se aventura la posibilidad de una informática primitiva basada en aparatos mecánicos en vez de electrónicos. No cabe duda de que el steampunk es ciencia ficción y, sin embargo, tiene lugar dos siglos en el pasado.

Clasificación de la ciencia ficción:

Teniendo una vez claro qué es ciencia ficción, resulta útil, incluso necesario, hacer agrupaciones de obras afines dentro del género para poder comprenderlo de forma ordenada y sin perder la perspectiva.

A la hora de clasificar las diferentes obras de ciencia ficción cabe adoptar dos criterios diferentes y no mutuamente excluyentes. El primero de ellos, quizá el más intuitivo, es el relativo a los subgéneros, entendiendo como "subgénero" un conjunto de obras que tienen unas características similares, como puedan ser la temática, las premisas, la estética...

El segundo criterio tiene que ver con el carácter de la obra, entendiendo como "carácter" un conjunto de cualidades que tienen que ver con la intencionalidad de dicha obra, distinguiendo entre carácter maravilloso y carácter especulativo.

Subgéneros:

Artículo principal: Subgéneros de ciencia ficción

Un subgénero es un conjunto de obras con características comunes (la temática que abordan, las premisas que emplean, los escenarios en que se desarrollan...) que permiten agruparlas entre sí y diferenciarlas de otras.

A modo de ejemplo, obras como Dune (Frank Herbert, 1965) o La guerra de las galaxias tienen temáticas y cualidades muy distintas (desde la compleja trama política de la primera al más puro entretenimiento de la segunda) pero reúnen características externas similares: un escenario basado en la existencia de un Imperio Galáctico, posibilidad viajes a velocidades superiores a la de la luz y luchas épicas de grandes flotas de naves espaciales. Todas estas características formales constituyen el subgénero de la Space Opera.

De forma análoga, existen otros muchos subgéneros como la ciencia ficción dura, el ciberpunk o la ucronía, cuyos rasgos dominantes son perfectamente claros y diferenciados del resto y que, además, cuentan con una prolongada tradición que ha contribuido a aglutinar las obras que los componen. Pero también existen otros grupos de obras que podrían aspirar a considerarse un subgénero propio dentro de la ciencia ficción, como los viajes espaciales, los viajes en el tiempo, el steampunk...

Debido a que la creación de estos subconjuntos suele ser intuitiva, así como a la gran heterogeneidad de temáticas y formas de las obras de ciencia ficción, los subgéneros que se pueden plantear son enormemente diversos. Esto presenta el problema de que la distribución de las obras en estas subcategorías puede dar lugar a un sistema excesivamente extenso y pormenorizado, subjetivo y superficial en muchas ocasiones y del que, en todo caso, es largo y difícil hacer un listado exhaustivo.

Carácter:

El carácter de una obra, según utilizamos el término en Alt64-wiki, es una cualidad de la misma, una determinada forma de decir relacionada con su intencionalidad.

Según este criterio, se puede establecer una diferenciación clara entre ciencia ficción maravillosa (la que busca el sentimiento de maravilla y asombro) y la ciencia ficción prospectiva o especulativa (aquella que pretende causar en el receptor una reflexión basada en una ruptura de aquello que da por supuesto).

Si la clasificación por subgéneros es más o menos intuitiva y evidente, el carácter de una obra puede no serlo tanto. Toda obra tiene (o pretende tener) un hilo argumental que sirve de soporte bien a una historia emocionante o de pretexto para la reflexión. No es raro que una obra con intención especulativa pueda perderse detrás de una fachada argumental demasiado llamativa; o al revés: una obra lúdica puede aparentar "algo más" sólo por el hecho de imitar los tópicos de otras obras que si tenían un carácter especulativo.

Pese al inconveniente de requerir un análisis más profundo de las obras, clasificarlas en base a su carácter (lúdico o especulativo) resulta más interesante que hacerlo sólo en base a sus características externas.

Ciencia ficción maravillosa:

Artículo principal: Ciencia ficción maravillosa

Entendemos por ciencia ficción maravillosa aquella que busca estimular en el receptor el sentido de la maravilla. Es decir, se trataría de la ciencia ficción que pretende provocar sorpresa o emoción al receptor en base a lo sorprendente de sus escenarios, sus premisas o, simplemente, por el desarrollo de un argumento emocionante.

En su libro Teoría de la literatura de ciencia ficción (2010) Fernando Ángel Moreno identifica en gran medida este tipo de ciencia ficción como un subgénero que denomina "Space Opera". Sin embargo, y en general, el término Space Opera se refiera al subgénero ligado a un escenario de viajes interestelares y confrontaciones entre imperios galácticos y/o razas extraterrestres.

Es cierto que existe una amplia identificación entre ambos conceptos, ya que buena parte de la ciencia ficción lúdica es Space Opera y, todavía en mayor proporción, la Space Opera es lúdica. Pero existen excepciones como la mencionada Dune o Fundación que, entrando dentro de lo que se puede denominar "Space Opera" son claramente especulativas más que lúdicas.

Igualmente, y de forma evidente, hay obras como Cita con Rama (Arthur C. Clarke, 1973), o Steamboy (Katsuhiro Otomo, 2004) que, aun siendo lúdicas, no son Space Opera, y que plantean sus aventuras de ciencia ficción en escenarios completamente distintos.

Ciencia ficción especulativa o prospectiva:

Artículo principal: Ciencia ficción prospectiva

Entendemos por ciencia ficción prospectiva (o especulativa) aquel conjunto de obras de ciencia ficción que pretenden causar en el receptor una reflexión partiendo de una premisa (nóvum) que rompe con aquello que el receptor da por supuesto.

Algunos autores y críticos, como Diez o Moreno, entienden la prospectiva como un género diferenciado de la ciencia ficción. Ésta pasaría a ser, por exclusión, un género proyectivo (no realista) que, partiendo del nóvum, pretende crear en el receptor un sentido de la maravilla en lugar de inducir a la reflexión.

Se vea como un género en sí mismo o como una característica significativa para un conjunto de obras de ciencia ficción, la esencia de lo prospectivo se basa en generar este efecto inquietante y desautomatizador en el que el receptor sufre una confrontación entre sus creencias y convenciones asumidas y las que podrían ser lógicas o naturales en el escenario alterado por las premisas del nóvum.

Diferencias con la fantasía:

Por la falta de una definición clara, el término "ciencia ficción" se ha empleado a menudo como un cajón de sastre donde meter un amplio número de obras. Algunas de ellas serían admitidas como "ciencia ficción" por cualquier aficionado (Fundación, Cita con Rama...) Otras son generalmente aceptadas como ciencia ficción, aunque muchos disientan de ello (Crónicas marcianas, La guerra de las galaxias...). Y, a menudo, se denominan como "ciencia ficción" obras que claramente no lo son, como sucede con la paradigmática obra de J.R.R. Tolkien, El Señor de los Anillos.

Igualmente sucede a la inversa, cuando obras de ciencia ficción que no contienen ningún elemento fantástico son etiquetadas como fantasía por el mero hecho de tratarse de obras no realistas, creadoras de un mundo posible radicalmente diferente al nuestro.

Atendiendo al pacto de ficción, tanto la ciencia ficción como la fantasía requieren suspender la incredulidad y aceptar un mundo o circunstancias distintos a nuestro mundo real. Pero, mientras el enfoque de la ciencia ficción pretende ser plausible, en la fantasía se recurre a elementos sobrenaturales de manera habitual y, en ocasiones como parte fundamental de la trama (magia, demonios, fantasmas...).

Así, la plausibilidad de la historia, escenario o planteamiento proporciona una herramienta inequívoca para diferenciar entre ciencia ficción y fantasía.

Fantasía:

Artículo principal: Fantasía

Aún cuando no es objeto de este artículo, dada su asociación a la ciencia ficción, cabe hacer algunas consideraciones acerca de la fantasía, a fin de marcar sus particularidades internas.

A diferencia de la ciencia ficción (cuyas hipótesis o enfoque tratan de ser plausibles) La fantasía requiere la suspensión de la incredulidad por parte del receptor en cuanto a la existencia de hechos mágicos.

A partir de esta base, común a toda la fantasía, podemos hacer una segunda división en cuanto a la lógica o coherencia interna basándonos en las apreciaciones subjetivas de los personajes. Si los protagonistas aceptan como habituales y naturales los hechos mágicos, hablamos de género maravilloso (El Señor de los Anillos o Conan). En caso contrario, si los hechos sobrenaturales suponen un choque inaceptable para los protagonistas, hablamos de género fantástico (El horla o El horror de Dunwich).

Clasificación de los géneros no realistas:

En base a lo anterior, se puede hacer una clasificación de los géneros no realistas que se resumiría en la siguiente tabla:

Clasificación de los géneros no realistas.
Género: Ciencia ficción Fantasía
Contrato de ficción: 1 Plausible: El receptor acepta las premisas como posibles. No plausible: El receptor no acepta las premisas como posibles.
Elemento diferenciador respecto al realismo: 2 Nóvum Hecho mágico
Reacción de los personajes ante el hecho diferenciador: 3 No es relevante Los protagonistas no aceptan el hecho mágico como algo natural. Los protagonistas aceptan el hecho mágico como algo natural.
Efecto producido en el receptor: 4 Especulativo o prospectivo: Maravilloso: Fantástico: Maravilloso:
Se cuestionan unas ideas preconcebidas. Entretenimiento o maravilla. Se produce una inquietud derivada de la tensión entre realidad y fantasía. Entretenimiento o maravilla.

Subgéneros 5

  • Ejemplos
Subgéneros de ciencia ficción:
  • El Horla
  • El horror de Dunwich
  • Conan
  • El Señor de los Anillos
Space Opera
Ciencia ficción dura
Ucronía
(...)
Relación de la obra con la realidad: 6 Mayor proximidad a la realidad.
< --- >
Mayor alejamiento de la realidad.

Notas:

  1. Convenciones compartidas por el autor y el receptor acerca del estatuto lógico de la ficción.
  2. Principio innovador desde el punto de vista de nuestra realidad que impulsa el desarrollo poético de la obra de ficción no realista.
  3. Clasificación realizada en base a sucesos internos de la obra (reacción de los personajes ante los acontecimientos narrados).
  4. Clasificación realizada en base a sucesos externos a la obra (reacción del receptor ante las premisas planteadas).
  5. Conjunto de obras dentro de un mismo género que tienen características tales como la temática, premisas o estética que permiten agruparlas y diferenciarlas de otras dentro del mismo género.
  6. Esta gradación se da de forma general para el conjunto de obras de cada columna, si bien existen numerosas excepciones consideradas las obras de forma individual.

Historia de la ciencia ficción:

Artículo principal: Historia de la ciencia ficción

La ciencia ficción es un género reciente que abarca varios medios distintos, como la literatura, el cine o el cómic, por citar algunos de los más importantes, por lo que la historia de la ciencia ficción está relacionada con la de dichos medios. Por este motivo no existe una única historia de la ciencia ficción, sino una serie de historias (historia de la literatura de ciencia ficción, del cine de ciencia ficción, del cómic de ciencia ficción...). Obviamente, los principios del género se encuentran en la literatura, por ser este medio anterior a otros como el cine o la televisión. La otras "historias" surgen cuando estos medios nacen y se acercan al género.

Primeros años: Literatura y cómics:

Artículo principal: Literatura de ciencia ficción
Artículo principal: Cómic de ciencia ficción

La ciencia ficción, dada su característica de género especulativo ligado al pensamiento racional y la especulación científica, está íntimamente ligada a la historia de la ciencia y la tecnología, así como su implantación en la sociedad. Por este motivo, aunque hay obras anteriores que pueden ser consideradas ciencia ficción desde algunas premisas, el género como tal no nace hasta el siglo XIX. Se considera que Frankenstein es la primera obra de ciencia ficción moderna, ya que la animación de la materia inanimada no se confía a artes mágicas, sino a un desarrollo científico.

La literatura de ciencia ficción no se asienta hasta finales del siglo XIX y principios del XX. A mediados del XIX nos encontramos con autores como Julio Verne que ven en el género una forma de hacer divulgación científica (las llamadas "novelas científicas") y, a finales de ese mismo siglo, autores más serios como H.G. Wells que se valen del género para especulaciones más allá de la simple divulgación.

En las primeras dećadas del siglo XX la ciencia ficción "cruza el charco" y comienza a publicarse en las revistas de ciencia ficción estadounidenses (principalmente publicaciones pulp), que lo popularizan como un medio de historias de calidad discutible destinadas a un público poco exigente. En esa misma época empiezan a publicarse los primeros cómics de ciencia ficción, con aventuras de superhéroes. Posteriormente, en la década de los '30 editores como Hugo Gernsback y John W. Campbell tratan de dar a la literatura de ciencia ficción una mayor respetabilidad, buscando publicar obras de mayor calidad, lo que se llamaría la edad de oro.

Salto a los medios audiovisuales:

Artículo principal: Cine de ciencia ficción
Artículo principal: La televisión en la ciencia ficción

En los años '50 la ciencia ficción da el salto a los medios audiovisuales. Aunque ya había películas anteriores a dicha década, los '50 fueron una época dorada para el cine de ciencia ficción, con películas memorables, muchas de las cuales siguen la estela de las obras literarias publicadas en las revistas unos años antes. También en los '50 comienzan a popularizarse las primeras emisiones de series televisivas. Si el cine de ciencia ficción seguía la estela de la literatura, la televisión seguiría la del cómic, llevando a la pantalla a los héroes de las revistas.

En los '60 y '70 la ciencia ficción experimentaría grandes cambios en los dos medios principales, la literatura y el cine. A mediados de los '60, en la literatura surgiría la nueva ola, un tipo de literatura mucho más seria, centrada en problemas humanos más que en la exploración espacial y con una mayor calidad literaria. La década siguiente, los '70, sería la del cambio en el cine. Si el cine de los '50, buscaba imitar los temas de las obras literarias, en los '70 buscará una mayor calidad en los efectos visuales, afirmándose definitivamente como un arte visual con unas reglas y un lenguaje propios. Se crea así una divergencia clara entre ambos medios.

Revolución transversal:

Artículo principal: Ciberpunk
Artículo relacionado: Postciberpunk

Los '80 serían una revolución en el género. Nace el ciberpunk con unas premisas y desarrollos tan impactantes que significarían un cambio radical en todos los medios: el lenguaje empleado y los temas tratados en la literatura, la estética de cómics, cine y televisión... Si los '60 y '70 marcaron una divergencia entre medios el ciberpunk sería un "acontecimiento transversal" que influiría en todos ellos, unificando estética y temática, si bien cada medio se adaptaría según las premisas propias que habían desarrollado en las décadas anteriores.

Esta corriente se ha ido diluyendo con el tiempo; los nuevos autores han rebajado el tono pesimista inicial en lo que se ha llamado postciberpunk. Pese a ello, el género se ha vuelto más visual de lo que era en los '70, clara herencia del ciberpunk. También ha habido un acercamiento al género de autores mainstream, si bien evitan la etiqueta "ciencia ficción".

Origen del término:

Inicialmente los autores de ciencia ficción no eran consciente de estar escribiéndola, pues no existía el término.

La primera denominación para este tipo de historias fue "romances científicos" (utilizando la palabra "romance" en el sentido de narración o novela), término que englobaba muchas cosas, algunas de las cuales, como las historias de Tarzán de Edgar Rice Burroughs no eran, ni mucho menos, lo que ahora entendemos como ciencia ficción.

En 1926 Hugo Gernsback funda Amazing Stories y crea para ella el término "Scientifiction".

En 1929 Gernsback pierde el control de su revista y funda Air Wonder Stories y Science Wonder Stories. Sin embargo, no puede utilizar el término "scientifiction" en ellas, ya que es propiedad de Amazing. Por eso, crea en 1929 el término "science fiction" que es el que se impuso entre el público anglosajón.

El término "Sci-Fi" (abreviatura de "science fiction" fue usado publicamente por Forrest J. Ackerman en UCLA en 1954, aunque Robert A. Heinlein ya había usado el término en su correspondencia privada seis años antes. Actualmente, "Sci-Fi" se utiliza coloquialmente para referirse a la ciencia ficción más proclive a la aventura, mientras que las siglas "SF" se identifican con la especulativa.

El término ha sido traducido al español como "ciencia ficción". Algunos autores señalan que ésta es una traducción incorrecta y prefieren usar "ficción científica", sin embargo, el público hispano parlante ha optado por "ciencia ficción" como término más popular y utilizado.

Apéndices:

Otras definiciones de ciencia ficción:

Artículo principal: Otras definiciones de ciencia ficción
Artículo relacionado: Otras definiciones (Anexo)

La definición que encabeza este artículo no es, obviamente, la única ni está generalmente aceptada. Muchos autores de ciencia ficción han tratado de aportar su propia definición del género. Tal vez la definición más popular sea la ofrecida por Isaac Asimov:

"La ciencia ficción es la rama de la literatura que trata sobre las respuestas humanas a los cambios en el nivel de la ciencia y la tecnología."

Es una definición bastante escueta que tiene la virtud de recoger la idea que la mayoría de aficionados tienen del género, pero que con el paso del tiempo y la evolución de los temas se ha vuelto demasiado restrictiva.

Si la ciencia ficción es la literatura de la ciencia, la edad de oro ejerció una labor divulgativa; posteriormente, la nueva ola y el ciberpunk implantaron el escepticismo. Esto se refleja en la afirmación de William Gibson que dice:

"La labor de un escritor de ciencia ficción consiste en ser profundamente ambivalente en los que respecta a los cambios tecnológicos."

Es decir, la ciencia ficción es el género que especula sobre los cambios en la sociedad provocados por dichos avances, mostrandose escéptica acerca de sus consecuencias.

Pero el método científico exige también curiosidad y racionalidad. Conseguido lo anterior, el reto para el nuevo siglo es convencer a la sociedad de su capacidad de comprender su entorno de forma racional y ayudar a desterrar definitivamente los últimos restos de mitos heredados de épocas más oscuras.

Por eso, Carlo Frabetti, escritor y divulgador, dice:

"Más aún que en su temática, el parentesco de la ciencia ficción con la ciencia estriba en su método, en su carácter eminentemente especulativo: partiendo de unas premisas imaginarias, contrafácticas (generalmente obtenidas por la extrapolación de la realidad actual), desarrolla sus consecuencias conservando la lógica del mundo ficticio creado."

En conclusión, de forma escueta, ciencia ficción es aquella literatura que plantea hipótesis, experimentos factibles o imaginarios, pero racionales, que nos permiten indagar sobre nuestro conocimiento de la realidad en cualquiera de sus aspectos.

No importa si este experimento lo situamos en el presente o en el futuro (incluso en el pasado) o si entre sus premisas incluimos el improbable contacto con una civilización extraterrestre; lo que importa es que esas premisas sean plausibles y su desarrollo racional y que, durante el juego propuesto, aprendamos algo.

Género underground:

Artículo principal: La ciencia ficción como género underground

Antes de que el término "ciencia ficción" existiera, autores como Julio Verne o H.G. Wells eran bien reconocidos. Sin embargo, la creación del término "ciencia ficción" por parte de Hugo Gernsback dentro del contexto de las revistas pulp, cambió por completo la percepción que se tenía del género. Su asociación con revistas de portadas llamativas e historias de escasa calidad, hizo que que el término fuera identificado con lo que las portadas de esas revistas mostraban: literatura de aventuras de poca trascendencia dirigidas a un público adolescente.

Pero desde que en 1938 John W. Campbell tomara las riendas de Astounding dando inicio a la edad de oro ha llovido mucho, el género ha crecido, progresado, evolucionado... La nueva ola supuso una ruptura literaria con las épocas anteriores, las temáticas se hicieron más humanistas, el ciberpunk supuso una revolución que fue más allá del propio género, influyendo a la misma sociedad.

Entonces, ¿por qué la ciencia ficción sigue siendo un género underground?

Una evolución ignorada:

En la década de los '60 la ciencia ficción inició lo que se llamó la nueva ola, movimiento que significó un cambio cualitativo de gran importancia en el género. Una nueva hornada de autores se acercó a la ciencia ficción con la idea de hacer auténtica literatura, obras importantes por su valor literario, más allá de la temática.

En 1967 Harlan Ellison publicó su antología Visiones peligrosas en la que pretendía reunir relatos originales de autores de este nuevo movimiento. Uno de los prólogos correspondía a Isaac Asimov que decía:

"A veces pienso en eso con una especie de incredulidad. La ciencia ficción era literatura escapista. Nosotros éramos escapistas. Nos alejábamos de problemas prácticos tales como el béisbol infantil, los deberes en casa y las peleas con los compañeros, para entrar en el increíble mundo de la explosión demográfica, de las naves cohete, de la exploración lunar, de las bombas atómicas, de las radiaciones tóxicas y de la atmósfera polucionada.
(...)
Pero hoy uno puede colonizar la Luna dentro de las serias páginas grises del New York Times; y no como un argumento de ciencia ficción, en absoluto, sino como un sobrio análisis de una situación completamente real."

El mismo Ellison decía en un prólogo posterior:

"Durante veintitantos años el fiel fan de la ficción especulativa había permanecido golpeándose el pecho y gimiendo que el mainstream literario no reconocía las obras literarias realmente imaginativas. Se lamentaba del hecho de que libros como 1984, Un mundo feliz, Limbo y La hora final hubieran recibido aclamaciones de la crítica pero no hubieran sido etiquetados como "ciencia ficción". De hecho, argüía, fueron automáticamente excluidos de acuerdo con la simplista teoría de que 'eran buenos libros; no podían ser considerados junto con esa basura de la ciencia ficción'."

Sin embargo, en la presentación del Premio UPC de 2003, en su conferencia, Orson Scott Card todavía se lamentaba de que la literatura mainstream se había anquilosado en una desproporcionada búsqueda de la pureza de la forma y el estilo, mientras que la ciencia ficción, que seguía planteando dilemas y temas novedosos e interesantes, seguía estando marginada.

Es decir, pese a la increíble evolución del género a lo largo de los treinta y seis años que separan el UPC de 2003 y la antología Visiones peligrosas, la consideración del género seguía siendo la misma: un género menor, de escaso valor literario o artístico, literatura escapista, en definitiva: un género underground. ¿Por qué? ¿Cómo es posible que el mainstream hubiera ignorado la obra de autores como Brian W. Aldiss, J.G. Ballard o Ursula K. Le Guin?

Prejuicios y desencuentros:

Hoy en día autores del mainstream se han acercado a la ciencia ficción con obras como La carretera (2006) de Cormac McCarthy, pero son publicadas bajo etiquetas como "thriller futurista" o "fantasía distópica", evitando la etiqueta "ciencia ficción" como si llevara la lepra, ¡cuando eso es, precisamente lo que son! Esto es todavía más sangrante cuando tenemos en cuenta que, más allá de por su valor literario, el mainstream valora estas obras por la originalidad de sus premisas o por la exploración de nuevos campos e ideas, ¡cuando hace décadas que la denostada ciencia ficción trató estos temas y, desde entonces, los ha desarrollado hasta límites que el mainstream desconoce!

Es decir, si la especulación con premisas contrafácticas es aceptable, si se admite que es interesante el establecimiento de un pacto de ficción que exija aceptar un mundo distinto al que conocemos para explorar ideas nuevas, ¿por qué el término "ciencia ficción" sigue siendo evitado, si eso es precisamente lo que define la ciencia ficción?

Hay, sin duda, muchos motivos para ello. De algunos es culpable el mainstream, que se niega a reconocer la valía de un género por unos prejuicios que, primero, le impiden acercarse a él y conocerlo y, segundo, si se acerca, le impiden valorarlo correctamente. La ciencia ficción no se conoce ni se reconoce. Existe el prejuicio de que, si es ciencia ficción no puede ser bueno y, si es bueno, no puede ser ciencia ficción. Obras como Un mundo feliz (Aldous Huxley, 1932), 1984 (George Orwell, 1949) o Fahrenheit 451 (Ray Bradbury, 1953), obras de prestigio y reconocidas por el mainstream, no son consideradas ciencia ficción y, cuando un autor mainstrean escribe ciencia ficción, la etiqueta de otra forma.

Por otra parte, hay que reconocer que parte de culpa la tienen también algunos aficionados: por una parte aquellos a los que les gusta ser calificados de undeground por la imagen de mentalidad y estilo alternativos que ofrece esta etiqueta; por otra, aquellos que proyectan una imagen poco seria del género vistiéndose en convenciones como los personajes de sus series o cómics favoritos (generalmente los más alejados de la ciencia ficción especulativa, la más interesante) y que, por ser aquellos en quienes que más se fijan los medios, son quienes acaban dando la imagen que el género proyecta entre quienes lo desconocen.

Cabe preguntarse qué puede hacerse para revertir esa mala imagen cuando estos son un parte importante de los aficionados a la ciencia ficción, o cómo puede ser posible convencer al mainstream y al público en general de que la ciencia ficción es algo mucho más amplio.

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